En las tierras cálidas de Casanare, Carlos Medina cultiva café en la finca Paraíso, en una región menos tradicional pero con un carácter único que se refleja en cada taza.
Este café se destaca por su perfil intenso y expresivo, con notas profundas a frutas maduras, vino y un dulzor marcado que lo hace diferente a los cafés más clásicos de Colombia.
Su proceso natural resalta aún más estas características, aportando complejidad y un final persistente.
Es un café pensado para quienes buscan algo distinto: más atrevido, más frutal y con personalidad propia.